jueves, 27 de septiembre de 2012

Volveré a ser feliz lejos de ti.





Los ojos cubiertos de ingenua dulzura, haciendo imposible descubrir la verdad. El alma emparedada  tras el dolor. Me robaste la inocencia, me arrebataste la calidez de mis palabras y el brillo de mis ojos… Tú eres culpable del dolor que me rompe el corazón lentamente, a cada lágrima que se escapa por las mejillas, de todo el daño, todo el sufrimiento y la ponzoña que me inyectas cada vez que rozas mis labios, que me miras a los ojos y me dices: Te quiero. Tu falso amor marchita mi vida, borra el rastro de felicidad de mi camino.

 No entiendo porque sigo desapareciendo en tu mirada, cuando se que solo hay vacío.
 No entiendo porque saboreo tus labios si sé que solo hay veneno.
 No entiendo porque aún hoy sigo buscando el calor de tus abrazos, si solo me espera escarcha entre tus venas.

Soy estúpido, pues aún te sigo necesitando a pesar de saber el daño que me haces.
¿Algún día pasará, algún día dejará de dolerme tanto el corazón? ¿Algún día desaparecerás de una vez por todas?

Sin mirar atrás, pero es tan difícil, tan duro… Debo dejarte con tus sucias palabras, tus oscuros pensamientos. Para mí, mi vida es un regalo, tú lo tomaste como un enfermizo juego. En ningún momento mereciste mi tiempo, sin embargo lo malgaste en ti, en tus engaños y manipulaciones. Solo quisiste hacerme daño, desde el principio…

Ahora sé que algún día volveré a ser feliz, y ese día tú no estarás en mi vida.