jueves, 29 de marzo de 2012

Nada que perder, todo por lo que llorar.

Ya no tengo nada que perder, aunque aún sigo teniendo razones por todo lo que llorar.



Hoy he vuelto a tener un día de esos, en donde la gente se distancia de mí sin motivo ninguno, ¿O tal vez sea al revés?, y donde la soledad es lo único que puedo sentir cerca de mi, rodeándome y ahogándome dulcemente, con sus manos huesudas y frías.




He vuelto a sentir el peso del dolor sobre mi cuerpo, he vuelto a descubrir lo que de verdad significa sufrir y esconderse tras una sonrisa, unas palabras amables, unas cuantas miradas sin sentido hacia el infinito intentando buscarte desesperadamente en algún rincón de mi memoria.

He podido reír y llorar a la vez al pensar en ti, he vuelto a ser feliz y desgraciado al recordarte de nuevo en nuestra cama, por ultima vez... los dos juntos... solos tú y yo...

3 comentarios:

  1. Conozco esos días, pero de vez en cuando los necesitamos para valorar un poquito todo lo que tenemos y damos por sentado.
    Besos!!

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